martes, 26 de junio de 2012

Dirigido.

Me siento a teclear odios y amores, los cuales me componen con flores y tazas de té. No soporto la idea de olvidarme de eso, más bien, quiero seguir fatigada por el cansancio mental que estos dos me atribuyen, cierto es que no sólo poseo odios y amores, sino tristeza apaciguada, y esto también merece mi atención. Yo les voy a contar que amo, que soy feliz a pesar de todo eso, pero suelo  acarrearlos conmigo a donde sea que vaya, mortífera me comporto con las necesidades de la vida. Les cuento que soy una cadena de futuros, y una esperanza inquebrantable.

Ahora que hablamos de la esperanza, déjenme hablarles de como la veo. La esperanza es para mí la cosa más sencilla del planeta, la gente pelea por esperanza, algunos se mantienen vivos aunque no debieran, gracias a la esperanza, pues aquí mismo en este estado de letras les comunico que en mí vive la colosal esperanza, y a pesar de que tal vez llegue al "último" y sepa que perdí, yo aún tengo la  maldita esperanza restregada en mi cara. ¿Por qué? la respuesta viene como avalancha, porque a este planeta le hace falta la  esperanza, porque yo seré de los contados, seré odiada.

¿Qué tiene que ver todo esto con mis odios y amores? que por esperanza no se me han caído, mis odios, mi odio no va hacia personas, va dirigido a mis preguntas existenciales, sí, son odios íntegros, odios escandalosos, me jalan el cabello enmarañado de juventud,  mis odios cantan, cantan en mí con flautas y trajes de gala. Odios contra el arrepentimiento,  contra ustedes y su vacilante historia que aún les afecta y no podrán superar, y por eso no ven la bondad, la bondad escrita en cada una de sus mentes, dejan que se venzan las guitarras, nada más por que no les salió bien la nota Re. ¡Ustedes! pequeñeces temerosas, pequeñeces ignorando su desgracia.

Pero mis amores, ¡Ah! estos son mi esencia, mi colina rodeada de pastos suaves, esa terraza que invento con un atardecer de fondo, y mi sombra sobre el piso, que al rato se vuelven dos, esas dos sombras son amores en perfecta sintonía. Amores aquellos que me hablan mientras duermo, que me inspiran a relatar las verdades de mi corazón, aquellos que también relataron,  que si al menos no eran dueños de sí mismos, eran dueños de sus letras, sí, dueños de la revolución que sólo ellos entendían. Me lleno de amor con esas ideas, con esas exquisiteces. ¡Con las oportunidades! sonrían que esas caen para nosotros. Esas son sus armaduras, para que sus pieles queden protegidas por la melodía que refleja sus eternos y verdaderos sentimientos.

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